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Fuera de la Cueva de la Depresión 

Por W. Frank Walton 

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí, porque en ti ha confiado mi alma, y en las sombras de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos” (Salmo 57:1)

 

           Cueva en En-gadi, en el mar muerto.                                                                               David se escondió en una cueva para escapar de la injusta persecución del rey Saúl.

 

David escribió este lamento en un punto muy bajo de su vida: “Cuando él (David) huía de Saúl en una cueva” (comp. 1 Sam 24:2). Era perseguido injustamente por los celos enfermizos de Saúl, que estaba obsesionado en destruir a David por considerarlo una amenaza para su trono.

Escondido en la cueva, David ofreció a Dios ambas cosas: oración (Salmo 57:1-6) y alabanza (Salmo 57:7-11). En ella, él luchaba con la depresión. Parecía que el mundo se había vuelto contra él. Él se lamentaba “Red han armado a mis pasos; se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí” (Salmo 57:6). David, oculto, podía ver a sus enemigos feroces que le rodeaban con trampas siniestras (Salmo 57:4). Fuerzas abrumadoras estaban afuera para capturarlo. ¡Que triste!

Todos nosotros tenemos nuestras cuevas de depresión, donde nos retiramos de las fuerzas injustas que nos lastiman, o nos enfrentamos a los problemas del sufrimiento. Nos preguntamos “¿Por qué permite Dios que pase este mal tan pésimo?” En la noche oscura del alma, nuestra fe puede mirar hacia arriba y ver a Dios con más claridad. “Clamaré al Dios Altísimo…el enviará desde los cielos y me salvará…oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré, y trovaré SALMO(Salmo 57:2, 3, 7)

David se negó a ser derrotado por la depresión. Él mantuvo su enfoque en Dios, que es más grande que nuestras circunstancias. Él se movió más allá de su problema inmediato para ampliar su visión del gran gobierno (control) universal de Dios. “Exaltado seas sobre los cielos oh Dios; sobre toda la tierra sea tu gloria” (Salmo 57:11). Dios no puede ser culpado por las decisiones equivocadas de enemigos con libre albedrío, que nos hacen daño. También, debido a la Caída (Génesis 3) el sufrimiento físico sucederá en este mundo que fue maldecido. Aun así. Él puede predominar para producir un bien mayor (Romanos 8:28).

En circunstancias deprimentes, descubro que mis recursos son limitados, pero Dios no lo es. Lea e investigue los 30 Salmos de lamentos (véase artículo “Sanandola Depresión”, por W. Frank Walton), y note cómo bajo la depresión el salmista lucha con más fe, esperanza y amor en Dios. Mis problemas son temporales, pero Dios tiene un plan eterno que trasciende mi dolor y decepción. Mi dificultad puede ser una oportunidad de fortalecer mi relación con el Salvador que predomina en el universo. David aprendió la completa dependencia en Dios en sus dificultades, y así también podemos nosotros. La dedicación a Dios es el antídoto a la desesperación. Cualquier cosa que me conduce más cerca de Dios (aunque sea las tristezas y sufrimientos por los pecados de otros que nos dañan, o por mis propios pecados), como David descubrió, es bueno. ¡Alabado sea Dios!

– Traducido y adaptado del inglés por, Carlos R. Bello

 
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Sanando la Depresión

 

La Guía de Dios de los Salmos

 

 “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra”  Salmo 119:28

Los Salmos tratan de la condición mental debilitante de la depresión, la cual es una tristeza profunda y prolongada.  Los Salmos la describen como abatido, quebrantado de corazón, de luto, angustiado, teniendo dolor en mi corazón todo el día, o “todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas.”

Generalmente hablando, “La depresión es un grito interno diciéndonos que hemos descuidado alguna área de nuestras vidas… es un aviso que algo en su vida necesita cambiarse.”  (Dr. H. Normal Wright, Beating the Blues, ll).

El Remedio de Dios contra la Depresión en los Salmos

Los lamentos en los Salmos son la medicina de Dios contra la depresión. Fueron escritos por el pueblo de Dios que enfrentó problemas abrumadores y circunstancias depresivas.  “Aflicción y angustia se han apoderado de mí, Mas tus mandamientos fueron mi delicia.” (Salmo 119:143).

Hay depresión producida por el pecado en nuestras vidas del cual no nos hemos arrepentido, que causa un sentido de culpa y desaliento, pero se puede sanar espiritualmente.  Se espera que el sentido de culpa frente al pecado lleve a un examen interior y arrepentimiento hacia Dios (Salmos 32, 38, 130).  David venció su culpa depresiva y descubrió: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11).

Sin embargo, la depresión frecuentemente viene de patrones negativos de pensamientos como frustración continua, enojo no resuelto, un trato injusto, decepciones reiteradas, fracasos que desaniman, esperanzas irrealizables, problemas prolongados, y dolor crónico.  Los síntomas son el pesimismo exagerado, culpa falsa, melancolía, desesperación, poca energía, y sentimientos de ser poco apreciado o importante.  Es “la noche oscura del alma.”

Para vencer la depresión, intente estudiar y conocer los 30 Salmos en la lista que sigue.  El plan sencillo puede espiritualmente darle el poder de controlar su depresión.  ¡Hágase experto en los lamentos en el libro de Los Salmos!  Cada uno registrado específicamente menciona algún aspecto de la depresión y el remedio de Dios para sanarse.

Note que una falta física puede ser un factor contribuyente a la depresión. (Salmo 6:2. comp. I de Reyes 19:5-8). Los Proverbios anticipan el uso medicinal de intervención química para los deprimidos (Proverbios 31:6).

Sin embargo, “la mayoría de la depresión humana es causada por la actitud y el comportamiento propio del individuo, y generalmente su raíz está en la manera en que esa persona trata su enojo y culpa.  La genética y la química del cerebro son factores relativamente menores…La gran mayoría de las depresiones son precipitados por las tensiones de la vida”  (Minirth and Séller, The Life Encyclopedia, 214-215).  “Sus sentimientos son creados por sus pensamientos y no por los eventos reales.  Todas las experiencias se tienen que procesar por el cerebro y recibir un sentido consciente antes de que usted tenga una reacción emocional” (David Burns MD, Feeling Good, 30).

¡Favor de no considerar esto como un insulto que le produzca culpa y aumenta su depresión! ¡Al contrario, véalo como esperanza bíblica para el creyente en Dios y las Escrituras!

Con la dirección correcta de Dios, podemos desarrollar habilidad en tratar los problemas, formar actitudes  que remedian,  y tener costumbres espirituales para vencer la depresión.  Es una buena noticia que, en la mayoría de los casos, no somos dependientes totalmente de las drogas para remedios a largo plazo.

Además de este programa sencillo de leer 30 Salmos, es posible que usted todavía necesite consejos personales mas detallados de una perspectiva bíblica de un consejero competente: “Los consejeros de paz tienen gozo” (Proverbios 12:20; comp. 11:14).

Programa de Lectura de 30 Salmos

De la siguiente lista de 30 lamentos en los Salmos, es posible que usted considere efectivo o el leer 4 Salmos al día (28 en una semana), o 2 Salmos al día (28 en 2 semanas), o 1 Salmo diario (30 en un mes). Repita según se necesite.

El “curso corto” en sanar la depresión es: Salmos 88,42-43,13, y 40.  Juntos muestran una progresión clara en tratar y sanar la depresión.  (1) El Salmo 88 comienza y termina en desesperación completa, sin embargo el Salmista sabía que la respuesta vendría eventualmente de “el Dios de mi salvación” (v.1).  (2) Los Salmos 42-43 presentan el alma deprimido buscando la ayuda de Dios y encontrando un vislumbre de esperanza en Dios (42:5). (3) El Salmo 13 habla del alma triste haciéndose más  optimista porque “yo en tu misericordia he confiado” (v.5)  (4) El Salmo 30 revela a David felizmente subiendo del abismo de la depresión: “Te glorificaré, Oh Jehová, porque me has exaltado,” (v.1).

Llénese de la perspectiva de los Salmos que derrotan la depresión, cambiando nuestra perspectiva con la preocupación por Dios Mismo.  Escriba ideas útiles de cada Salmo, identificando el versículo que declara un síntoma de depresión, luego lo enseñado para tratarla.

La depresión se ha llamado “el calabozo debajo del castillo de la desesperación.”  Sin embargo, Dios registró estos Salmos para ayudarle a luchar por la esperanza y sobreponerse a los problemas del mundo caído.  Memorice y recite versículos que le ayudan a fortalecer y elevar su espíritu.

Finalmente, cuando Jesús estaba desalentado y deprimido por la experiencia penosa y horrible de la crucifixión por nuestros pecados (Marcos 14:33 y sig.), mas tarde recitó los Salmos para ayudarse a enfrentarla: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46; Salmo 31:5). Solamente poniendo la mirada en Él en fe obediente podemos estar bien con Dios y tener la paz y el gozo que Él prometió (Juan 14:6, 27; 16:33; 15:11; 3:5).

“Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.” (Salmo 119:65, 15, 71, 83, 105, 107, 141).

Lamentos Dando Síntomas, Causas, y Remedios para la Depresión:

Salmo 88

Salmo 42-43

Salmo 13

Salmo 30

Salmo 6

Salmo 27

Salmo 31

Salmo 34

Salmo 38

Salmo 39

Salmo 40

Salmo 44

Salmo 56

Salmo 57

Salmo 69

Salmo 71

Salmo 73

Salmo 77

Salmo 84

Salmo 107

Salmo 116

Salmo 120

Salmo 124

Salmo 130

Salmo 138

Salmo 142

Salmo 143

Salmo 145

Salmo 147

 

Compilado por W. Frank Walton

 

Nota: Otros salmos tratan de “aflicción” u otros problemas desalentadores que pueden llevar a la depresión.  Los Salmos 23,63, etc. pueden ayudar a desarrollar la fe, la esperanza, y el amor en el creyente deprimido.

Traducido del inglés, por Philip Morgan y Carlos R. Bello

 

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Depresión 

 

La Depresión Espiritual 

 

Todo cristiano experimenta altos y bajos. En nuestros momentos altos, nos sentimos como si Dios está siempre cercano a nosotros. Servir a él es un gozo y un privilegio para nosotros, no una carga. Estamos emocionados con respecto al cielo, y nuestras prioridades están bien enfocadas tan fácilmente. Por el contrario, cuando estamos espiritualmente abajo, sentimos que Dios está muy lejos. Es difícil adorar a Dios, leerla Bibliay orar. Nos preguntamos si alguna vez podremos encontrar la felicidad en el Señor de nuevo, y podemos incluso considerar dejar al Señor por completo.

Cosas que no hacer en su Depresión Espiritual:

1) No asuma (o piense) que Dios lo ha cortado. Nos hemos olvidado de la misericordia de Dios. Salmo 103:8-11 dice: “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen”. Dios es paciente y nos ayuda a salir de nuestros valles (momentos bajos). Sin embargo, si nos damos por vencido y nos entregamos a la depresión espiritual, no hay esperanza en eso.

 

2) No deje de asistir. No importa lo bajo que estemos, no debemos dejar de asistir a los servicios de adoración, o a los estudios, aun si nosotros tenemos la intención de comenzar de nuevo a asistir un día. No solo es nuestro deber adorar juntos (Hebreos 10:25), es necesario también para animarnos y edificarnos. El propósito de adorar juntos es para “estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras” (v. 24). Sin la comunión cristiana, nosotros no tenemos a nadie que nos remueva y nos ayude a levantarnos.

 

3) No culpe a otros. Cuando estamos espiritualmente deprimidos tenemos la tendencia a echar la culpa a los hermanos, al predicador, a los ancianos, etc.

No nos gusta el pensamiento de que estamos en un valle a causa de nuestras propias decisiones. Queremos que sea culpa de otra persona. La gente ha estado culpando a otros por sus pecados desde el principio de la creación (Génesis 3:8-13). Pero la verdad es que nunca alguien más es culpable por lo que yo mismo hago, y la recuperación es imposible hasta que reconozcamos este hecho.

Elías alcanzo un nivel espiritual muy bajo después de la contienda con los profetas de Baal en el monte Carmelo (1 Reyes 19). Jezabel quería matarlo, por lo que huyó a Berseba. Él solamente se sentó bajo un árbol y sintió pena de sí mismo (v. 4). Entonces Dios envió un ángel para dar a Elías algo de comida, y después de eso Elías ayunó durante cuarenta días y se dirigió al monte Horeb, donde se metió en una cueva. Dios le preguntó, “¿Qué haces aquí, Elías?” (v. 9)

Elías respondió a Dios, y Dios envió un viento, un terremoto, un fuego, y un susurro de una brisa apacible. Dios entonces preguntó “¿Qué haces aquí, Elías?”. Elías en su temor y depresión, se había apartado él mismo de toda civilización. Había trabajo para que este gran profeta hiciera, pero allí estaba él, de mal humor y deprimido en un cueva. En tiempos de depresión espiritual podemos querer encerrarnos en un lugar, lejos del mundo. Podemos pensar que a nadie más le importamos, y que Dios nos ha abandonado. Podemos dejar incluso de asistir a los servicios de la iglesia.

Es en esos momentos en que Dios nos dice, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué estás haciendo sentado en tu casa cuando hay trabajo por hacer en el reino? ¿Qué estás haciendo faltando a los servicios cuando necesitas estar reunido con otros adorando a Dios? Usted puede no estar en una cueva en el Monte Horeb, pero podría estar así. No se encierre en sí mismo lejos del mundo y se quede revolcándose en la autocompasión (sintiendo lástima de sí mismo). En vez de eso, póngase en pie.

Elias era un siervo maravilloso del Señor. Fue un profeta extraordinario que realizó muchos milagros y proclamó valerosamente la palabra de Dios. Pero incluso Elías se deprimió. Después de uno de sus mayores logros cayó en una depresión espiritual profunda, y desaba morir. Él acababa de demostrar el poder de Dios a cientos de paganos enviando fuego del cielo para quemar un altar, y luego ejecutó a 450 profetas de Baal (1 Reyes 18). Uno pensaría que después de un logro así Elías podía estar listo para sobreponerse a cualquier cosa. Si alguna vez hubo un tiempo para sentirse animado y gozoso, este debería haber sido el momento. Sin embargo cuando Elías supo que Jezabel quería matarlo, él se deprimió y quería morirse. ¿Te has sentido alguna vez así – como si querías morirte? Todos nosotros posiblemente nos hemos sentido de esa manera en un momento u otro.

Entonces, ¿Cómo derrota uno la depresión espiritual? Veamos tres de las mejores maneras de superarla:

1) Hable francamente a Dios acerca de sus problemas. Pase tiempo a solas con Dios, orando a él acerca de sus frustraciones y ansiedades. Exprese a él honestamente y abiertamente por qué usted es tan infeliz, y apóyese en él para la respuesta. Dios quiere que nosotros echemos delente de él—todo [preocupaciones, tristezas, ansiedades, etc.] (Filipenses 4:9). Nosotros nunca deberíamos sentirnos como si hubiera un problema que no podemos llevar ante el Señor. 1 Pedro 5:7: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”.

2) Cuente sus bendiciones. Por lo general, nuestros problemas no son tan malos como creemos que son, y siempre podrian ser peores. Así, en lugar de enfocarse en sus problemas, enfóquese en sus bendiciones. Pablo es un gran ejemplo de pensamiento positivo. Tenía muchas razones para quejarse. Pero aun encarcelado, estaba contento y feliz. Estaba contento, no importa en qué estado se encontraba (Fil 4:11). Se enfocó en sus bendiciones espirituales, y por lo tanto estaba lleno de gozo.

3) Encuentre algo para hacer por alguien más. Si usted está espiritualmente deprimido, levántese y haga algo por otra persona. Lleve alguna comida a alguien que esté enfermo. Escriba o visite a alguien para animarlo a asistir a alguna reunión de la iglesia. Encuentre algo que hacer por alguien, algo por pequeño que sea. Dios nos manda a “hacer el bien y compartir” (Hebreos 13:16). Hacer esto animará a otros, a  sí como a ti mismo. Elías se sobrepuso a la depresión. Cuando él estaba en el Monte Horeb, Dios preguntó a él ¿Qué estás haciendo aquí?. Entonces Elías dijo a Dios que estaba equivocado, hablando abiertamente a Dios acerca de sus problemas.

Entonces Dios le dio a Elías algo que hacer. Él le dijo que se levantara y ungiera nuevos reyes sobre Siria e Israel, y un nuevo profeta. Dios entonces dijo a Elías que las cosas no eran tan malas como él pensaba. Había todavía 7000 personas en Israel que no se habían inclinado ante Baal. Entonces Elías se levantó e hizo lo que Dios dijo, y venció su depresión espiritual. Nosotros también podemos sobreponernos a la depresión espiritual. Con la ayuda de Dios podemos ponernos de pie otra vez y hallar felicidad en el Señor. Dios quiere que seamos felices y que tengamos confianza. Él quiere que nos levantemos y conducirnos a la felicidad espiritual. En el Salmo 30 David expresa la alegría de derrotar la depresión: “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría…Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría, por tanto, a ti cantaré, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” (vs. 5b, 11-12).

 –  Por Wayne Jackson

   (Traducido y adapatado por Carlos R. Bello)

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